Ataque militar contra campesinos y campesinas de Honduras

Por Ronnie Huete

Tegucigalpa, 15 de dic. Fuertemente armados y con sus rostros ocultos, las fuerzas de seguridad del Estado junto con la vigilancia privada del empresario Miguel Facussé y terratenientes cercanos a Facussé atentan contra los derechos humanos de los pobladores de la Isla Zacate Grande y el valle del Bajo Aguan. 

Zacate Grande es una comunidad situada en el departamento de Valle al sur de Honduras y el valle Aguan está ubicado en el departamento de Colon al norte de esta nación centroamericana.

En una acción militar para responder ante un ataque de guerra, las fuerzas militares y policiales se han desplazado hacia el Bajo Aguan para enfrentarse a los campesinos desarmados que mantienen una toma pacífica, puesto que exigen el derecho a vivir en sus tierras.

Estas tierras son disputadas por Miguel Facussé y sus terratenientes cercanos, quienes junto al secretario de facto de seguridad del Estado, Oscar Alvarez han coordinado un operativo al que llaman “anti terrorista”.

Sin embargo la inteligencia militar de Honduras no ha logrado comprobar que los pobladores del Bajo Aguan posean armas, puesto que gran parte de las poblaciones que habita este valle norteño de Honduras, viven en condiciones de extrema pobreza lo que los imposibilita a poseer armas de fuego.

Invasión militar

Bajo la excusa de que existe “terrorismo” en el Bajo Aguan, los aparatos de seguridad del estado coordinado por el no reconocido internacionalmente presidente de facto Porfirio Lobo Sosa, asechan contra menores de edad, niños y campesinos que habitan esa rica zona natural de Honduras, cuyas tierras han sido explotadas desmedidamente por Facussé en la extracción de aceite de la palma africana que ahí se cultiva entre otros productos monopolizados por este empresario.

Tomando el ejemplo de Estados Unidos, cuando invadió Afganistán bajo el pretexto de que existían armas de destrucción masiva y que nunca fueron encontradas, Lobo Sosa y Oscar Alvarez arguyen semejante eventualidad en una zona en donde alimentarse los tres tiempos de comida es considerado como un lujo.

En iguales condiciones se encuentran los pobladores de la Isla Zacate Grande, cuyo litoral pacífico ha sido invadido por el derroche de los que los integran el “club de coyolito” y quienes bajo el manto empresarial reprimen las comunidades aledañas.

Según informes de organismos de derechos humanos no gubernamentales de Honduras quienes se han opuesto al incremento de la intransigencia en que vive esta nación después del golpe de Estado, en Zacate Grande han desalojado violentamente a pobladores de esa comunidad y han encarcelado irregularmente a seis comunicadores sociales de la zona.

Complicidad bancaria

El consejo Cívico de Organizaciones Populares e indígenas de Honduras (Copinh) afirmó que las detenciones irregulares suscitadas en Zacate Grande también son responsabilidad de una institución bancaria internacional que posee fuertes acciones en Honduras y que es conocida por sus siglas en ingles HSBC.

Los miembros del Copinh informaron que esta transnacional bancaria de origen asiático  dispuso de sus guardias de seguridad para dar seguimiento a los campesinos de la zona.

Entre tanto, el irrespeto a los derechos humanos, la libertad de expresión y de acceso a la tierra es un claro gobierno caracterizado por su plutocracia y el nepotismo en que viven sus más influyentes empresarios que financian, represión, torturas y un verdadero terrorismo contra las grandes mayorías de Honduras.

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