Honduras: El modelo de la fabula

Mientras un pedazo de Centroamérica se vende a las grandes corporaciones extranjeras a través del lema de “ciudades modelo”, los etiquetados bajo la izquierda o la derecha politizan tan delicado tema de soberanía, puesto que sus ojos solo reflejan votos electorales. 

Por: Ronnie Huete

Latinoamérica, 11 de sep. Los viajes de los precandidatos presidenciales de Honduras a la vasta zona rural de ese país centroamericano, hacen que nuevamente se repita la fabula democrática.

Esa fabula contextual en donde actúan los mejores politiqueros, pero esta vez bautizados por la más cruda violación de los derechos humanos que se registra en esta segunda década del siglo XXI en Honduras.

Este país, aún se mantiene en el umbral de una extrema pobreza en comparación con las demás naciones de la región latinoamericana y su rumbo intenta flotar en el inmenso océano que hunde a esta nación.

Los partidos pequeños emergentes bajo la bandera de la izquierda y la derecha sólo repiten el mismo discurso que por décadas ha planteado el tradicionalismo bipartidista.

Unos hacen alarde de una refundación de país, cuya ideología abstracta se acerca más a una obra de arte objeto.

Canticos vernáculos

Por su parte, los demás anuncian que combatirán la corrupción, eliminaran la pobreza, rápidamente, pelearan contra el enemigo invisible de la delincuencia, en fin los mismos canticos de la política vernácula hondureña.

Los colores de las banderas de los partidos políticos hacen una clara diferencia, sin embargo los discursos de todos los movimientos políticos que han surgido en las vísperas de las elecciones primarias en Honduras, son almas gemelas difíciles de diferenciar.

Ante esta amarga realidad se suman los sádicos asesinatos que comprueban la fuerte violencia e irrespeto a los derechos humanos en Honduras, sin embargo algunos organismos de derechos humanos no gubernamentales y oficiales sólo se limitan hacer catarsis ante la opinión pública, mientras sus estados financieros son enriquecidos por las grandes cantidades de dinero donado en su mayoría por los países de Europa del norte.

El panorama politiquero es el mismo. Para desgracia de Honduras la historia se vuelve a repetir, sin embargo los más jóvenes intentan contrariar esta fabula democrática.

Propuesta autónoma

En recientes entrevistas realizadas en los barrios, colonias y comunidades de los pueblos originarios de Honduras, ya existen propuestas que se anteponen ante esa desidia social.

Lejos de las subastas a precandidatos a diputados o presidentes o cualquier forma de modelo de la fabula democrática, salpicada por las actuaciones más ridículas, las jóvenes organizaciones desarrollan un trabajo político visible, lejos de colores utópicos o tradicionales del dañino romanticismo político.

Por motivos de seguridad se obviaran nombres de las personas u organizaciones que representan estas comunidades autónomas, y que desde hace un buen tiempo su contexto organizativo a presentado propuestas de trabajo para aliviar ciertas necesidades básicas del ser humano.

Ejemplo tangible de esta política humana fue la incursión de un proyecto de educación no formal que se efectúa en una comunidad del oriente de Honduras en donde desde hace un año, se está alfabetizando a varias comunidades olvidadas por el Estado.

Falsas banderas

Esta experiencia humana ha hecho que las comunidades ya no crean en los politiqueros de siempre, o en los nuevos que surgen con falsas banderas de revolución o refundación, que más andan percibiendo algún puesto de trabajo gubernamental.

Otro de los visibles trabajos de estas organizaciones que creen en la recuperación del poder estatal, lejos de procesos antagónicos que propician más la fabula democrática, es la puesta en marcha de hacer valer el derecho al agua.

En la parte occidental de Honduras, estas organizaciones han centrado sus esfuerzos en instalar los servicios de agua y alcantarillado en varias comunidades, en donde a través del esfuerzo autónomo y la autogestión para el desarrollo se ha hecho efectivo.

 Derroche y ceguera

“El pueblo no quiere un líder, lo único que busca es un ideal que lo identifique” Manuel Jots. Bajo la consigna de este pensador las comunidades han logrado coordinar de forma autónoma los trabajos comunitarios.

A dos meses de repetir el preámbulo de la fábula democrática los partidos políticos tradicionales, y los pequeños que surgen bajo una utopía romántica demagógica se concentran en seguir alimentando el mito de la “democracia”.

Pero ante estos falsos salvadores de los ciudadanos centroamericanos, las organizaciones autónomas los rechazan con la política tangible del trabajo social comunitario a través de la organización alejada de procesos falsos electorales cargados de derroches millonarios y ceguera de poder.

Cualquier atentado o amenaza para el autor de este artículo es responsabilidad de quienes representan y gobiernan el Estado de Honduras o sus invasores.

El autor de este artículo es corresponsalía voluntaria de la revista Caros Amigos editada en são Paulo, Brasil para Centroamérica, La Agencia informativa Latinoamericana Prensa Latina, Kaos en la red y El portal http://desacato.info editado en Florianópolis, Brasil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s